Este Martes 13 de Enero en horas de la tarde, numerosos habitantes de Cúcuta reportaron un intenso y desagradable olor en la ciudad, especialmente en sectores como Prados del Este, La Riviera, San Martín y parte del centro. La situación generó inmediata preocupación entre la comunidad.
Reportes ciudadanos: el olor invade la ciudad de Cúcuta
Desde redes sociales hasta denuncias directas ante medios locales, los cucuteños han descrito el ambiente como “irrespirable”, con un olor a feo en la ciudad que muchos comparan con desechos orgánicos descompuestos, animales muertos o aguas residuales. La frecuencia con que el fenómeno se presenta, especialmente en horas de la tarde y noche, ha aumentado la molestia de los vecinos.
“Es insoportable. No podemos abrir las ventanas, ni salir a caminar. El olor es tan fuerte que nos da dolor de cabeza”, relató María Fernanda Sánchez, residente de la zona oriental de Cúcuta. Como ella, decenas de ciudadanos han compartido videos y fotos en redes sociales donde documentan las condiciones del aire en sus barrios.
El botadero de Ureña, bajo la lupa
Uno de los focos de las denuncias es el botadero de Ureña, ubicado a pocos kilómetros de la frontera colombo-venezolana. Desde hace años, este vertedero ha sido señalado por prácticas irregulares como la acumulación excesiva de residuos, falta de control ambiental y la quema de basura a cielo abierto.
Cuando los vientos soplan desde el sureste, es común que los olores y posibles partículas en suspensión crucen la frontera e impacten a las comunidades cucuteñas. Vecinos y organizaciones ambientales aseguran que este fenómeno se ha intensificado, afectando directamente la calidad del aire en varios sectores urbanos.
¿Qué dicen las autoridades?
Hasta el momento, las autoridades ambientales de Norte de Santander no han emitido un comunicado oficial detallado, aunque se conoce que están en proceso de recopilar información y coordinar acciones con sus pares del lado venezolano.
El concejo municipal de Ureña, por su parte, ha reconocido públicamente la existencia de problemas en la gestión de residuos, y ha solicitado apoyo para atender el colapso operativo del botadero. Sin embargo, aún no se ha establecido un canal oficial de coordinación transfronteriza para abordar el problema de forma conjunta.
Expertos consultados señalan que es urgente realizar un monitoreo ambiental binacional, que permita identificar con precisión los orígenes del olor, la composición del aire en la zona y los riesgos potenciales para la salud pública.
Impacto en la vida cotidiana
Mientras las investigaciones avanzan, los habitantes de Cúcuta siguen enfrentando las consecuencias de esta situación. Además del malestar físico, el olor persistente ha afectado actividades cotidianas, desde el comercio hasta el esparcimiento familiar.
“Es muy frustrante. Pagamos impuestos, cuidamos nuestro entorno, y sin embargo respiramos contaminación que no generamos. Necesitamos respuestas y soluciones reales”, comentó Jorge Gómez, comerciante del centro de la ciudad.
